
dulce durmiente en la soledad de primavera
no imaginas el deseo lacerante de estar a tu lado
de sentir el enigma cautivante de tus labios
Mi alma condenada llora tu ausencia
recordando pergaminos olvidados en el ocaso
soñando impetuoso tus caricias hechizadas
ferviente de deseo de morir nuevamente junto a ti
Deserta de la agonía por un segundo
y clava tus garras a mi taciturno cuerpo encadenado
llora tus lágrimas en mis atezadas alas inmortales
que el percibirte lejos ... ya no es afable a mis sangriento interior
Delicioso es sentir tu sangre en mis labios
seductores besos eternos derriten mi existencia
vestigio de tu húmedo cuerpo de sensual vampiresa
que en una lujuriosa noche de estrellas me concedes
Los cabellos delinean la muerte como una rosa
rosa negra hermosa, que en tu piel blanca se quedó
que en tus deslumbrantes ojos añoran el deseo
que en tus deliciosos labios florecen en petalos de pasión
Ambos esclavos de la eternidad enamorada
sentimos la pureza como nada existente en el planeta
esperando el ensoñador beso del reencuentro
muriendo en la sangre lúgubre de nuestros versos







